Minimalismo fotográfico

Muchos conceptos pueden ser resumidos, sintetizados, simplificados hasta su mínima expresión . Pero hay uno imposible de reducir, ya que encierra en si mismo, la idea de lo esencial. ‘Menos es más’, es una de los legados más importantes de Mies van der Rohe, no solo como arquitecto, sino como pensador.  Una frase que envuelve a otra de sus máximas: ‘Dios está en los detalles’

Recientemente, mientras hacía scrolling en Netflix llegué al documental Minimalism: A Documentary About the Important Things, lo miré con cero expectativa, buscando algo ligero para ver antes de dormir. Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, los protagonistas del documental, van construyendo un relato, muy personal, que logra expandir mi visión del minimalismo más allá de lo visual, valga la redundancia. La verdad es que me dejó pensando bastante, no sólo eso, además logré incorporar un nuevo hábito a un proceso personal que está en desarrollo. La primera vez que escuché la palabra minimalismo fue en la facultad de arquitectura, de ahí la referencia inicial al concepto. Desde entonces siempre tuve una impresión visual del ‘menos es más’, la cual intenté aplicar a mi carrera de diseñador, al orden de mi escritorio, al corte de pelo y más recientemente a la fotografía.


Un solo lente.

Cuando llegué a Buenos Aires hace 5 años, había comprado una Canon 450D usada a un amigo, me la traje sin lente y pasaron varios meses antes de poderla usar propiamente, dado que había prioridades mayores antes que gastar dinero en un lente. Decidí irme a las raíces de la fotografía, compré una segunda tapa para el cuerpo y le abrí un huequito, así hice mis primeras fotos estenopeicas.  En el camino he podido experimentar con varios equipos, propios, alquilados y hasta prestados, en estudio y en la calle.

Actualmente hago fotos con un solo lente de focal fija, porque es más barato y es menos peso para cargar. Es más barato porque me ayuda a evitar caer en el Gear Acquisition Syndrome (en inglés: Síndrome de Adquisición de Equipamiento) un fantasma que acecha a todo fotógrafo y crea la urgencia falsa de comprar más equipo para hacer ‘mejores’ fotos. Por otro lado, hacer fotografía con un solo lente, reduce el peso del equipo, una factor importante por ejemplo al salir a caminar y hacer fotografía callejera sin poner en riesgo la salud de nuestro cuello (para quienes se cuelgan la cámara) o de las extremidades (para los que como yo van con la cámara en la mano).  

Además de estas dos razones de peso, tener un lente de focal fija me ‘obliga’ a hacer zoom con los pies y moverme de formas a veces peligrosas para lograr una toma, también me exige acercarme a la persona o a la escena, para hacerle honor a esa frase de Robert Capa: “Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca”

Una estética y dos géneros.

Blanco y negro. Monocromo. Así son las mayorías de las fotos que hago. Tradicionalmente he considerado al color una distracción, no una barrera creativa, sino todo lo contrario. Abstraer la idea fundamental de una imagen y representarla sólo con sombra y luz, me sirve para concentrarme en las formas, en la expresión de los protagonistas o en el momento decisivo. Esa es mi estética, principalmente en fotografía callejera, pero a veces el color se manifiesta de forma especial para determinada imagen o le agrega valor a una serie o proyecto, como pasa en mi serie BSAS Celebra.

Aunque me gustan muchos géneros fotográficos, el retrato y la fotografía callejera son mis preferencias actuales, sin embargo a veces trato de darme licencias y experimentar, de rozar otras áreas. Para fotografía de retrato mi filosofía es mantenerme cómodo, evitar a toda costa perder tiempo, distraerme con equipamiento innecesario que haga ruido en la relación que debo construir con la persona. Cuando salgo a recorrer la ciudad, mi premisa a nivel artístico es tratar de conseguir escenas únicas o retratos ambientados, anónimos o gente que se abre a ser retratada en su cotidianidad. 

En un mundo donde casi cualquiera tiene una cámara en la mano y es capaz de producir imágenes al instante, donde cada año salen a la venta nuevos equipos tanto para profesionales como para amateurs, pienso que la diferencia como fotógrafos la hacemos con nuestra visión artística y económica del oficio. Es lo que nos permite convertirnos en autores. 

Un lente, una estética y dos géneros.
Por ahora, este es mi ‘menos es más’ para la fotografía.

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